Ubicada en pleno corazón de Sevilla, esta vivienda está enclavada en el conjunto de un vetusto edificio del siglo XIX, el cual se ha reformado. Pese a su remodelación, la esencia original de la casa no se ha perdido, y se ha mantenido la fuerte influencia arábigo-andaluza que está presente en cada habitáculo. Por ello, el acertado juego cromático se presenta como una de las señas de identidad más vistosas del diseño interior de este confortable hogar. Así, las tonalidades más propias y características del sur, tales como el albero, el almagre y el color tierra se combinan a la perfección, dando como resultado espacios cálidos, luminosos y repletos de alegría.
Otro de los apartados a tener en cuenta reside en el mobiliario. En este sentido se ha optado por una disposición escasa de piezas, dado que cada estancia de la vivienda tiene la suficiente entidad por sí mismas. Con todo ello se puede establecer que el estilo decorativo de la vivienda tiene como premisa básica la coherencia, además de constituirse como un fiel reflejo del particular espíritu del sur.
Pórtico de entrada y terraza en la azotea
Por otro lado, también resulta importante destacar el apartado de la distribución. La casa cuenta con tres plantas bien organizadas. En la primera planta se ha ubicado un fantástico patio andaluz, que funciona como puerta de entrada al interior de la casa. En este espacio llama la atención el arco de medio punto, clara influencia árabe, el cual es el único elemento de la construcción original que se ha preservado. Ya en el espacio interior de la vivienda, el espacio de la primera planta cuenta con un vistoso hall, en el que sobresale el pórtico confeccionado con una gran reja de hierro forjado; y la cocina, en la que también se ha colocado un arco ornamental.
En la segunda planta se ha habilitado el salón, el dormitorio y el cuarto de baño. En el salón, los tonos ocres son los que adquieren el papel protagonista, aunque los tejidos y la alfombra aportan la nota rústica, reforzada con el suelo de barro cocido y las pequeñas vigas de madera del techo. Este mismo recurso, el barro cocido y las vigas de madera, se repiten en el espacio del dormitorio. Una estancia abierta que tiene como original detalle el tapiz, dispuesto como práctico cabecero de la cama.
Mientras que la tercera planta, sacando partido a los metros disponibles de la azotea, se ha incorporado una terraza exterior, la cual dispone de piscina y se ha convertido en un lugar ideal para disfrutar del buen tiempo.